
Uno de los muchos filones espirituales de la saga cinematográfica "La Guerra de las Galaxias" es la idea de que hay en el Universo quienes deliberadamente optan por el Lado Obscuro de la vida y quienes lo hacen del lado de la Luz. Me refiero al conflicto entre Darth Vader y Lou Skywalker.
Esta idea, aunque emparentada con la vieja doctrina maniquea y que parece exagerada en esta era, existe en la vida real, sobre todo en los medios de comunicación.
Por mucho tiempo, el periodismo era, ante todo, la fundamentación de una cultura de conversación comunitaria, cuyo objetivo no era representar e informar, sino señalar y narrar, abrir espacios para que la sociedad se encontrara.
Era, hasta los 60´s, un periodismo crítico pero no amargo, reflexivo pero no mutilante. Pero poco a poco, al impacto de los medios electrónicos, las cosas cambiaron.
La televisión comercial, urgida de crecientes audiencias que les garantizara mejores patrocinios, empezó a explorar el Lado Obscuro de la sociedad, ese que todos tenemos por ahí guardado en los pliegues de la conciencia.
Y los espectáculos de muerte florecieron: el box, las carreras de autos, el propio foot ball americano. Y luego las viejas e ingenuas violencias maniqueas de pieles rojas contra vaqueros y policías contra bandidos se volvieron las abyectas cintas de sangre, de pesadilla, de seres surgidos del infierno personal de enfermos mentales y de drogadictos, y se volvieron culto entre los jóvenes de cada una de las siguientes generaciones.
Nos volvieron adictos a la catástrofe y a la muerte e hicieron de la degradación un ideal. Y la prensa, a veces por sobrevivencia y a veces por apetito, entro al juego macabro del Lado Obscuro de la vida.
Para vender hay que ser oscuro, dejar sin esperanza a la gente, que no haya escape posible, excepto aquel que el propio medio otorga: leer o ver determinado medio es el único recurso de no perdernos en este inmenso vacío espiritual que ellos pregonan. Esa es la teoría del líder carismático del Idealismo alemán
Y lo curioso es que la vida no es eso. Mas bien los Rebeldes de la Luz, los caminantes del Sendero de la Compasión, los seres de todos los días, viven y gozan las cosas sencillas, las pequeñas obras y son los que pueblan la Tierra y hacen que la vida avance.
Los verdaderos héroes van a la escuela y no se drogan ni matan, algunos funcionarios públicos trabajan en verdad para la gente, las madres cuidan a sus crías y los padres hacen lo mejor posible para dar lo mas a los suyos. Todos los días, toda la gente.
En nuestro tiempo vivió la Madre Teresa de Calcuta, pero los medios prefieren a Lady Gaga.
Entre nosotros hay profesores que dedican todo su tiempo a forjar almas juveniles, pero los medios sólo ven huelgas y falta de orden.
Y así cada cosa.
Nos volvieron adictos a la catástrofe y a la muerte e hicieron de la degradación un ideal.





