Hace años, cierta tarde de verano en Punta Chueca, en la nación Seri, le pregunté al ya desaparecido Gobernador de los Concaac Pedro Romero Astorga que era la Felicidad, y viéndome sesgado me explicó que era un atardecer fresco en el verano, frente a Isla de Tiburón, con la panga cargada de producto, con su mujer, sus hijos y sus animales. Tener poco y no necesitar nada.

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